A D. JOSÉ CADENA Y ELETA, OBISPO DE VITORIA
Salamanca, 24 octubre 1911 MF IV 139. No autógrafa. Escrita por Joaquina Gómez y firmada por la M. Cándida.
En toda la larga correspondencia mantenida entre la M. Cándida María de Jesús y Mons. Cadena y Eleta durante el período de diciembre 1910- noviembre 1911, está presente el tema de la primera expedición al Brasil. Se han ido concretando, sucesivamente, varios aspectos, desde los relativos a la cualificación profesional de las Hermanas que constituirán la primera comunidad de las Hijas de Jesús en aquellas tierras (cf. cta. 413) hasta cietos detalles del viaje (cf. cta. 430). Se siente, a través de esta correspondencia, el interés y cercanía con que el obispo de Vitoria acompañó todos los pasos de la M. Cándida en la realización del ideal misionero, considerado, por ella como parte integrante en su carisma fundacional, y que el Señor, presente en la historia, le había hecho sentir con una fuerza más intensa en los acontecimientos sociopolíticos que vivía entonces España. Por su parte, la M. Fundadora ha ido siguiendo, en su gestión, las orientaciones que le iba indicando en sus carta Mons. Cadena y Eleta y le ha tenido continuamente al corriente del resultado de las mismas. En su última carta le comunicaba la marcha de las viajeras, los últimos momentos del viaje. Se apresura a comunicarle ahora la llegada al puerto de Santos, noticia que le “ha proporcionado un gran consuelo”. Aún les quedan a las viajeras un largo y difícil trayecto que recorrer hasta llegar al punto de destino…Por el momento, el cablegrama recibido añade que “seguían felizmente hacia Pirenópolis”. La historia de la fundación nos revelaría, más adelante, cómo fue en realidad el temple de estas primeras Hijas de Jesús en Brasil ante las dificultades con las que tuvieron que enfrentarse.