En este día de acción de gracias por la Vida Consagrada, nos unimos a la Iglesia entera para mirar a Cristo y preguntarnos: “¿Para quién soy?”, recordando que somos para Dios, y por Él, para los otros. Que el ejemplo de Santa Cándida nos ayude a vivir nuestra vida con los rasgos de filiación: el amor, la confianza y la entrega.
Nos puede ayudar orar personal y/o comunitariamente con esta propuesta.