Este documento es una contemplación a partir de una pintura de Didier Petit de Meurville, cónsul de Francia en San Sebastián entre 1857 y 1872. En 1866, Petit de Meurville pintó este cuadro de Andoain, que nos permite asomarnos al paisaje y ambiente de aquella época, muy próximo al nacimiento de Juana Josefa en el caserío de Berrozpe.
Este cuadro nos invita a realizar un ejercicio de contemplación, como propone san Ignacio en los Ejercicios Espirituales: “meterme en la escena como si presente me hallase”, dejando que los sentidos y el corazón entren en diálogo con ese tiempo, ese espacio y sus personajes.
Este texto, es parte de la felicitación del 31 de mayo, que compartió Rosa Espinoza, fi - Superiora Provincial E-I.